La instalación de una planta de biogás en el polígono industrial de La Polvorista, en Molina de Segura, ha desatado una oleada de rechazo entre los vecinos, preocupados por los impactos ambientales y de salud. En una reunión del Ayuntamiento, los vecinos expresaron su malestar por la falta de transparencia en el proceso y por la ubicación de la planta, situada a solo 700 metros de un colegio y a 400 metros de viviendas. A pesar de las críticas, el alcalde José Ángel Alfonso defendió el proyecto, asegurando que la planta es segura y que se implementarán controles ambientales, pero los asistentes lo acusaron de actuar con soberbia y de no haber informado adecuadamente a la población antes de conceder la licencia de obras en julio.
La empresa promotora, HEYGAZ SPAIN, aseguró que la planta contará con un sistema de tratamiento de olores y no tratará residuos peligrosos como purines o cadáveres de animales. Sin embargo, los vecinos siguen preocupados por los posibles riesgos de malos olores y por el impacto sobre el valor de sus propiedades. Además, cuestionaron la premura con la que se tramitó la licencia de obra, ya que el proceso fue más rápido que el de otras solicitudes en el municipio.
El PSOE y Podemos han respaldado las demandas de los vecinos, pidiendo la paralización de las obras hasta que se establezca una normativa clara que regule la ubicación de estas plantas. La Comunidad Autónoma de Murcia también está tramitando varias plantas de biogás en la región, sin una normativa específica que garantice su ubicación adecuada. La falta de medidas de protección ambiental y la desregulación en la región, evidenciada por el caso del Mar Menor, ha generado desconfianza entre los ciudadanos.
Mientras tanto, los vecinos de San Javier también se han movilizado en contra de otro proyecto de biogás en la pedanía de El Mirador, reflejando una creciente oposición en varias zonas de España a la instalación de estas plantas cerca de núcleos residenciales.