La planta de biogás que se construye en el polígono industrial La Polvorista, en Molina de Segura, sigue generando una creciente indignación tanto entre los empresarios del área como entre los vecinos. La Asociación de Empresarios La Polvorista, recientemente constituida, está luchando activamente contra el proyecto, que consideran perjudicial para la seguridad, la economía local y la calidad del entorno laboral. El presidente de la asociación, Juan Alcaide, expresó el temor de los empresarios, quienes prevén que la planta afecte el valor de las propiedades y pueda comprometer la calidad de los productos alimentarios fabricados en el polígono. Algunas empresas ya han advertido que podrían verse obligadas a trasladarse si el proyecto sigue adelante.
El principal argumento de los empresarios es el impacto potencial de la planta en su actividad, especialmente en sectores como el alimentario, que podría verse afectado incluso a nivel organoléptico. Además, alertan sobre los riesgos de seguridad asociados, como explosiones e incendios, citando como ejemplo la explosión de una planta similar en Oxford (Reino Unido). En este contexto, la asociación ha contratado abogados y está revisando el expediente para buscar posibles fallos en la tramitación y frenar el proyecto.
La actitud del Ayuntamiento, liderado por el alcalde José Ángel Alfonso (PP), ha aumentado la frustración, ya que la administración municipal no ha tomado acciones para revisar el expediente a pesar de las promesas realizadas en diciembre. El informe solicitado por el alcalde a finales de 2023 para evaluar la viabilidad de una revisión de oficio aún no ha sido emitido, lo que ha llevado a los vecinos a cuestionar la transparencia y el compromiso del Ayuntamiento con las preocupaciones ciudadanas.
La Fundación Universitaria San Pablo CEU, que gestiona un colegio cercano a la planta, también se ha mostrado contraria al proyecto. En su alegación formal, argumentan que la planta debería ser considerada una “industria especial” debido a su impacto ambiental y que debería ubicarse en un terreno no urbanizable, siguiendo las normativas urbanísticas locales.
Además de la preocupación por el impacto ambiental y la salud, se suma la falta de transparencia en el acceso a la información. El grupo socialista ha denunciado que el equipo de gobierno municipal está impidiendo el acceso digital a los expedientes administrativos relacionados con la planta, limitando la capacidad de la oposición para realizar su trabajo de fiscalización. Esta situación ha generado un fuerte sentimiento de desconfianza y deslegitimación de la gestión municipal.
Por otro lado, la planta de biogás ha suscitado críticas sobre los riesgos asociados al ácido sulfhídrico (H2S), un compuesto químico presente en las plantas de biogás que, en concentraciones elevadas, puede ser mortal. Los estudios muestran que las plantas que procesan ciertos residuos, como alimentos caducados, pueden generar niveles peligrosos de esta sustancia, lo que pone en peligro a la población cercana.
La plataforma vecinal “STOP PLANTA DE BIOGÁS MOLINA DE SEGURA” ha convocado una marcha de protesta el 16 de febrero, con el apoyo de ecologistas, sindicatos y otros colectivos. Los organizadores exigen la paralización inmediata del proyecto y su traslado a un lugar alejado de los núcleos urbanos. La manifestación es solo una de las muchas acciones que seguirán tomando los afectados, quienes no descartan continuar con su lucha legal y en la calle hasta que la planta sea detenida o reubicada.
La creciente oposición y la falta de respuestas claras del Ayuntamiento ponen de manifiesto una situación cada vez más tensa, mientras la planta avanza rápidamente hacia su construcción. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán claves para resolver este conflicto, que tiene implicaciones no solo para la salud y el medio ambiente, sino también para la transparencia en la gestión pública en Molina de Segura.